
En MAPFRE siempre se ha considerado que la gestión de cualquier empresa debe inspirarse en un sentido de servicio a la Sociedad, de acuerdo con la función y la responsabilidad que corresponde a las empresas en el progreso de la misma. Ello implica actuar conforme a unos principios que persiguen la creación de valor para la propia empresa y sus accionistas, dentro del máximo respeto a los intereses de todos sus stakeholders, que contribuyen a la sostenibilidad que MAPFRE asume como firme compromiso para el conjunto de su organización en todos los países en que opera; sostenibilidad que implica satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para cubrir las suyas propias.
Además, el Seguro es una industria que, por su propia naturaleza y al tiempo que procura la prestación de un servicio excelente, debe contribuir al desarrollo social y económico de los países y de sus habitantes, generando riqueza y puestos de trabajo, fomentando el ahorro y trabajando por la solidaridad.
El compromiso ético de MAPFRE y su concepto de la Responsabilidad Social implican una decisión firme de cumplir con rigor sus obligaciones con terceros, base de la confianza y fiabilidad que las empresas debemos inspirar y en las que se cimenta nuestra actuación. Una conducta que repita permanentemente ese comportamiento honesto hace posible que crezca la reputación de la empresa, y que se asienten en la Sociedad expectativas permanentes y positivas acerca de su futura forma de actuar.